CAROLINA HERRERA: “UN BUEN PERFUME SE SIGUE VENDIENDO 10 AÑOS DESPUÉS”


Comparte nombre con su madre y con una de las casas de moda más conocidas de toda la industria. Nació en Venezuela, vivió su adolescencia en Nueva York y pasó por la medicina y el cine antes de llegar a la moda. Carolina Herrera de Báez, Directora Creativa de la división de Perfumería de la firma que lidera su familia, es una mujer con una vida atípica pero discreta, con unos valores firmes y los pies en la tierra.

Herrera inauguró el pasado 28 de septiembre la X Promoción del Diploma en Comunicación y Gestión de la Moda de Villanueva C.U. y habló con nosotros sobre su trayectoria profesional, su juventud y la importancia de hacer un perfume clásico.

De Medicina a perfumes pasando por el cine
P: ¿Cómo recuerda su infancia en Caracas?
Fue una época muy, muy feliz. En las infancias de antes no te enterabas de ningún problema, eran de verdad, de niños: de montar en bicicleta, trepar por árboles, jugar con tus amigos, primos, hermanos… era una etapa verdaderamente libre y feliz.

P: ¿Cómo fueron su adolescencia y su juventud en la Gran Manzana?
Lo más difícil de vivir en Nueva York fue poder hacer todo lo que hacían las niñas de mi edad. Lo más complicado era gestionar eso con mis padres, que no querían que yo hiciera la mitad de lo que yo quería hacer.

P: Estudió ciencias y luego se involucró en el cine. ¿Quiso alguna vez dedicarse a la industria de la moda?
Todo fue bastante orgánico. En mi infancia lo último que se me pasaba por la cabeza era un diseñador. Y nuestros padres nos dieron libertad absoluta para decidir a qué nos queríamos dedicar: yo quería ser médico y estudié ciencias pero después empecé a trabajar en el cine.
En ese momento, yo era la única que vivía en casa porque mi hermana pequeña había empezado la universidad, y las mayores estaban casadas y fuera, y ahí empecé a trabajar con mi madre en una pasantía en los perfumes.
Entonces, solo había uno, el original: Carolina Herrera Original. Y comencé a trabajar como colaboradora en el verano de 1996 cuando que se creó 212, que fue la segundo fragancia de la casa.
Pero empecé por donde se empieza, muy bajito: dando ideas, fotocopiando…y mi trabajo se fue desarrollando poco a poco a través del tiempo.

Colonias inspiradas en la infancia
P: ¿Cuál es el proceso de creación de un perfume?
Depende. Los perfumes se dividen en universos, que son como las familias. En nuestro caso, están los clásicos (Carolina Herrera Original y una línea nueva que se llamada Confidencial), los 212 y los CH. Entonces, si estás creando un universo nuevo, partes de cero: piensas en quién es la mujer a la que te vas a dirigir, la historia que vas a narrar… es más básico.
Pero si ya tienes un universo, piensas en qué quieres contar de forma más específica. Yo siempre me inspiro en algo personal: vuelvo a la memoria, a algo que viví, a un olor que me recuerda a mi infancia.

P: Hoy, las casas de lujo obtienen una gran parte de sus ingresos de la venta de perfumes y accesorios. ¿Cómo de importantes son las fragancias en Carolina Herrera?
El perfume siempre ha sido lo más importante antes de toda esta vorágine de bolsos y accesorios. Para cada diseñador, lo máximo era hacer su propia fragancia, porque la ropa la puedes tener en cinco tiendas pero el perfume está hasta en los aeropuertos. Y además es una manera de poder conseguir algo de la marca a un precio más accesible para todo el mundo.

P: ¿Cómo de importante diría que es no solo la fragancia sino el diseño del frasco, del packaging…?
Todo es importante, pero lo vital siempre es el jugo. ¿Por qué? Porque cuando ya ha pasado el boom del lanzamiento y la campaña, si la persona no vuelve a comprarla, no es un éxito. Este se consigue si la colonia permanece en el mercado más de 10 años; ahí es cuando se convierte en un clásico.

P: Entonces, ¿qué hace que un perfume triunfe?
Depende. El perfume es algo muy personal y que se basa en la memoria olfativa, en algo muy romántico, efímero, intangible…Eso es un misterio. Si yo supiera la respuesta, tendríamos el cuádruple.

Alumno: Javier Pérez Santana
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