Marta de la Calzada: “la mujer TELVA tiene la capacidad de escandalizarse”


Marta de la Calzada aterrizó de casualidad en el mundo de la moda hace más de diez años. Hoy es redactora jefe de moda de TELVA.

“La vida te pone en el sitio que tienes que estar”, me cuenta Marta de la Calzada.  Ella lo experimentó cuando salía de trabajar de los Juzgados de 1ª Instancia de Plaza de Castilla, donde trabajaba con una jueza.

Estudió E1, Derecho, en ICADE, e hizo un máster en la misma universidad. Fue en el metro donde se encontró con una amiga que hacía mucho que no veía y que trabajaba en El Mundo. Le ofreció trabajar en el diario y así se introdujo en el periodismo. “Todo tiene un orden natural”, confiesa con seguridad. Siempre ha estado “más cerca de otro tipo de emociones”, por lo que está infinitamente agradecida a la vida por ese cambio. Después de El Mundo pasó por Vanity Fair, hasta llegar a Telva -cabecera de moda líder en España- hace más de diez años. A día de hoy es redactora jefe de moda de Telva. Definitivamente es el orden de las cosas, como ella dice.

Ha pasado por muchas revistas y me asegura que al llegar a Telva ha notado un sentimiento de que es el final, de haber aterrizado, por eso para ella Telva es “el descanso del guerrero”. Ha llegado a ese punto de paz que tiene su parte positiva y negativa: “es como de “resignación” porque no quieres seguir peleando pero por otro lado estás bien porque crees que ya has peleado suficiente”. Marta reconoce que la moda es un sector complicado, difícil y muy competitivo. Es “agresivo, es una industria complicada donde tienes que protegerte mucho a nivel emocional”, por lo que “es necesario estar bien en el trabajo y no sufrir”, recomienda Marta, “al final el trabajo es tu vida, pasas muchas horas ahí “.

La irrupción de lo digital

La incipiente llegada de las nuevas tecnologías y su desarrollo está cambiando las bases de la comunicación. Preocupa a los periodistas, a los medios, y a la audiencia. La calidad y veracidad de la información se trastoca debido a la inmediatez de obtener una noticia a golpe de click. La era del todo vale está destrozando a la sociedad, la cual se conforma con todo, siempre y cuando sean la velocidad y la inmediatez las determinantes.

La irrupción de lo visual -y de las redes sociales- es causa de ansiedad en las personas. Y algún día, “Instagram morirá, como ocurrió con los blogs, ya que la gente va perdiendo likes en las fotos porque solo se ven los stories. “Lo siguiente va a ser que la gente se harte porque genera mucha frustración, la gente se está dando cuenta de que todo es falso, y es fácil falsearlo. Va a haber una vuelta a la autenticidad y a que se sepa que todo lo que hay en IG no es real”. “hay una falta de autenticidad horrorosa que yo creo que la gente se está empezándo a dar cuenta, y va a rechazarlo”.

La crisis del papel

La irrupción de lo digital y la crisis del papel afectan tanto a medios como a consumidores, y la transformación del sector preocupa. Los medios físicos parecen estar sufriendo una caída, aunque Marta confiesa que no, que el papel va a subir más. Ella lo compara con el tema de la burbuja inmobiliaria, que causó estragos y se empezaron a hinchar los precios y todo explotó. “Creo que también hay una burbuja digital porque si lo digital fuera tan importante, la publicidad en lo digital sería muy cara, y la tarifa de un anuncio en digital es la tercera parte de papel”. Anunciarte en digital es “gratis” en comparación con lo que cuesta una página de publicidad en el medio físico. Las marcas buscan el papel, y como complemento, salir en la web. Lo físico es lo primero, por lo que no debe de estar tan mal el papel: “que alguien me lo explique porque si todos creemos que el papel está de capa caída, ¿por qué una marca quiere pagar 16.000 euros, que cuesta una doble página, pudiendo pagar 1.000 que vale un banner en una web? Ahí ya hay un desfase”.

Y es que Marta apuesta por la permanencia del papel. Se está rentabilizando la web, pero se está a la vez potenciando el papel. Los diarios están poniendo sus artículos bajo registro lo que hace que la gente que no está dispuesta a dar sus datos, suscribirse y pagar, se compra el periódico físico. “Estás ganado por dos, ganando suscriptores, y ganando gente de papel, que no quiere suscribirse porque es reticente a dejar sus datos y quiere leer la opinión de Jabois o Trueba, o las noticias”, declara Marta, y confiesa que la idea le gusta, ya que están siendo muy inteligentes puesto que fomentan la venta en quiosco.

A por un periodismo de calidad

El problema que sufre el periodismo a día de hoy es la falta de calidad periodística, que se ve reflejada en los textos. Lo importante, y necesario, es que éstos se cuiden más cada día “porque hay revistas que utilizan un lenguaje muy adolescente, barato, fácil, y al final no aportan nada”. Se debe apostar por hacer contenido de buena calidad, porque lo demás es todo visual, y la parte visual ya la tienen todos; y lo que diferencia a un medio es la calidad. La revista tiene que cambiar su concepto, me dice Marta, tiene que ser “un librito, un medio súper interesante, que te metas en la cama y te pongas a leer un artículo, y esté tan bien escrito que te atrape, y que dejes la revista cerrada y después, al día siguiente, leas otras partes de la revista”.

Acerca del tema de la objetividad, los medios tienen sus dudas, y pasan por alto este tema. Como dice Marta, “lo necesario es que las revistas apuesten por la objetividad, cuidando a los anunciantes pero siendo muy objetivos, sin venderse a las marcas”.

La objetividad “tiene que volver a ponerse de moda en las revistas y atraer a las marcas por la calidad. Hay que dar una vuelta a la objetividad”. ¿Su deseo? “me gustaría que fuera un periodismo más de opinión donde se notara la firma, como ocurre en el periódico cuando ves las firmas, y que no sean crónicas planas. Que fuera más hacia la opinión, y que no fuera un catálogo, porque las revistas se están convirtiendo en catálogos de marcas”.

Hablemos de Telva

Telva es una de las revistas más antiguas del panorama español. Lleva en pie más de 50 años ofreciendo moda, belleza, y estilo de vida a sus “chicas Telva”, mujeres elegantes que buscan una experiencia con su revista. Pero el relevo generacional está cambiando y se está viendo influenciado por las nuevas tecnologías, como Instagram. Para mantener al público tradicional apuestan por contenidos interesantes porque “visualmente ya están satisfechos, e Instagram es lo más visual, están recibiendo overloaded de foto, pero falta texto”. La lectora de Telva, no es la misma que la de Vogue o Glamour – a ésta solo le importa la moda y la tendencia muy radical-, “es una persona que tiene unos valores y que todavía tiene la capacidad de escandalizarse, no le vale que le digas cualquier cosa, sino que es muy crítica”. Es una mujer tradicional y con valores, que le gusta la decoración y la familia. “Son generaciones que han visto Telva toda su vida en casa y están muy cercanos a la revista”.  Telva es toda una familia de mujeres que buscan una experiencia con la moda, la belleza… Telva es un estilo de vida. “Hay que tener en cuenta que igual no te tienes que dirigir a la señora de 65 sino que igual la niña es de 35 pero quizá más tradicional, quizá tiene más valores”. “Telva es como el Corte Inglés, es muy español, es como Patrimonio de la Humanidad”. Indudablemente tiene razón.

Alumno: Celia Casañé
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