Mercedes-Benz Fashion Week Madrid: un día en el Front Row


Es fácil reconocer quiénes se dirigen a Ifema mientras esperas al metro que te lleva camino a la parada de Campo de las Naciones. Sólo basta salir de la estación para sentir que el ambiente es diferente: se respira estilo, y eso está a la vista de todos.

Tras cruzar la larga calle arropada con banderas, todavía queda un largo camino por recorrer hasta llegar al ansiado pabellón número 4. Es fácil reconocer cuál es el lugar dispuesto para el evento, pues cuanto más se acerca uno, aumenta el número de fotógrafos amateurs por metro cuadrado. Es aquí donde empieza este venerado caos conocido como Mercedes Benz Fashion Week Madrid.

Tras entregar la acreditación correspondiente y superar los largos tramos de escaleras mecánicas, se llega por fin al lugar. Ante el asistente aparece así un espacio forrado en moqueta de color negro en el cual se distinguen los expositores tan “chics” de los que todo el mundo habla: Vogue, Telva, Glamour, L´Oréal París, Oral B (sí, Oral B), Samsung,… Este área se conoce como Cibelespacio, y conseguir un pase para visitarlo no es una tarea ardua.

Todos estos puestos ofrecen servicios totalmente gratuitos al asistente, aunque para adquirir algunos es necesario esperar largas colas que superan la hora. Es recomendable que si la persona desea adquirir el producto lo haga después de asistir al desfile, pues si no corre el riesgo de quedarse fuera.

Si el asistente desea cumplir su sueño de aparecer en el Street Style de la Semana de la Moda de Madrid, está en el lugar apropiado. Dentro del Cibelespacio se encuentran numerosos periodistas y fotógrafos a la caza de los estilismos más cool y rompedores, así que cuanto más original sea el atuendo, más probabilidades tiene de aparecer en alguna que otra publicación.

Algunos guardan tres horas de cola para al final quedarse sin entrada

En caso de no disponer de invitación para las salas Mercedes-Benz o Bertha Benz (donde se celebran los desfiles), siempre se puede hacer cola para intentar conseguir un pase de última hora, los cuales se entregan una vez que los asistentes con asiento asignado ya se hayan ubicado. Es curioso comprobar cómo muchas personas hacen colas de hasta dos y tres horas para después darse cuenta de que no sobran asientos.

Después del desfile, que siempre empieza tarde por mucho que el personal intente movilizar a los periodistas que ocupan la pasarela, los invitados más afortunados acuden al Kissing Room (que en esta edición se encuentra bajo el nombre “The Art Room”). Es aquí donde pueden encontrarse a las celebridades que han asistido al evento disfrutando de unos Gintonics cortesía de los patrocinadores (en esta edición, Bombay Sapphire, Schweppes y Solán de Cabras).

Tras cuarenta y cinco minutos de conversaciones sobre la colección y gintonics aderezados con pimienta rosa y plantas varias, el personal de seguridad comienza a desalojar la sala. El tiempo de disfrute de la zona VIP de MBFWM está controlado: es necesario vaciar la sala para que pueda entrar el siguiente turno, los asistentes de otro desfile.
A la caza del ejemplar gratuito

Una vez que el asistente ha abandonado su Gintonic a medio acabar por falta de tiempo (y es que aunque no se conozca a nadie siempre alguien aparecerá de entre las sombras con un tema de conversación fascinante), conviene elegir qué puestos de patrocinadores y profesionales del mundo de la moda en general se han de visitar, pues es el momento de hacer colas para conseguir los obsequios.

Hay ciertos expositores que están sujetos a unas normas. Por ejemplo, es necesario esperar a que el desfile que se está celebrando en el momento finalice para poder conseguir un ejemplar gratuito de la revista Vogue. Hay otros puestos donde las condiciones se complican un poco, pues es necesario subir una fotografía con determinados hastags o mensajes en cualquier red social para poder recibir el regalo, como en el caso de Oral B.

Es muy usual cruzarse a famosos mientras se espera en la cola de un expositor. En muchos casos, no es conveniente abandonar la fila, pues los sitios no se guardan, y aunque la emoción del momento incite a apresurarse para conseguir la fotografía que causará envidias en Facebook, esa celebridad continuará en el Cibelespacio durante un rato, existiendo la posibilidad de volver a encontrarse con ella. Cabe remarcar que muchas personalidades están trabajando cuando acuden a estos desfiles, y no todas aceptan de manera cordial las interrupciones para hacerse selfies o hablar con fans.

Una vez que el asistente ha recorrido el pabellón un mínimo de quince veces, llega el momento de despedirse del evento hasta el próximo mes de septiembre, y de colgar todas esas fotografías posando con el logo de Mercedes-Benz y el de MBFWM en las redes sociales.

Alumno: Lucía Martínez
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