Fashion Film Academy, la construcción de un género




El Fashion Film es un formato híbrido entre cine documental, los videoclips musicales y otros formatos más artísticos. Todos ellos beben de las mismas fuentes y enriquecen así el Fashion Film que ha llegado a construirse un género en sí mismo”.  Así presentaba Paloma Díaz Soloaga, directora de las jornadas, la III Digital Fashion Film Academy, que este año se presentan en un formato cien por cien digital.

Lo digital proporciona buenas oportunidades y por ello ha permitido contar con profesionales de la talla de Diego Hurtado de Mendoza, director de fashion films, Fred Sweet, director de La Jolla Fashion Film Festival  ambos residentes en California, o Víctor Claramunt, Rosa Tous y Pablo Maestres desde Barcelona. Una plantilla de expertos que convierten las jornadas en un verdadero espacio de pensamiento, análisis y reflexión sobre los fashion films.

El nacimiento de la idea y su proceso hasta la forma

Si algo tiene de exclusivo un fashion film es la estética, una creatividad con pocos límites y un concepto que desarrollar. “El proceso en un fashion film es muy diferente al de un comercial y al de un videoclip. Un comercial viene marcado por el guión y un videoclip por la música. En el fashion film partes de cero y la libertad es mucho mayor”, explicaba Pablo Maestres, director de fashion films que ha trabajado para firmas como Delpozo, Multiópticas o bandas como Polo & Pan y Barns Courtney entre otras. Con esta idea coincide Diego Hurtado de Mendoza  al señalar que “en el mundo de los fashion film hay elementos muy liberadores”, donde lo principal es el concepto o la idea. Hay que contar una historia y transmitirla. Para ello, el director de fahion film, emplea elementos que ofrecen los diferentes formatos audiovisuales ya sean de tipo más comercial, cinematográfico, videoclip, etc.

Ese primer momento del nacimiento de la idea es exclusivo del director. En el caso de Victor Claramunt, reconocido por los numerosos premios internacionales, nos abrió las puertas de esas fases en sus piezas que respiran arte y estética. Según él mismo, sus trabajos están dotados de un “realismo mágico”. Para Claramuntla realidad al cien por cien resulta aburrida”, y por eso introduzco elementos imaginarios, surrealistas, como una manera de “poner magia a la vida cotidiana”. Para él, el fashion film es “cine puro y duro. Una pequeña película que transmite emoción.”

Para un director de fashion films, las referencias son como el alimento.  Coinciden en que deben ser continuas y muy variadas, desde el cine, la fotografía, la literatura, hasta una conversación con alguien o los temas que preocupan a la sociedad, “soy humano y nada me es ajeno” afirma  Diego Hurtado de Mendoza. Cada elemento en un fashion film es importante, nada sobra y todo contribuye a crear esa obra de arte. Según Pablo Maestres la localización es un protagonista más en todas las piezas. Las busca y las recrea con personalidad propia, capaces de generar emociones. Emociones que también se logran a través de múltiples elementos con los que se reviste al personaje hasta construir su identidad.

En su intervención el diseñador de moda Leandro Cano resaltará que lo importante es lograr un impacto visual grande, posiblemente influido por su recorrido previo como fotógrafo y diseñador gráfico.

Los fashion films al servicio de las marcas

Durante las Jornadas también se realizó una reflexión acerca de las consecuencias y el impacto de la COVID-19 en la industria de la moda. Uno de los grandes temas a debate fue el modo de comunicar de las marcas con sus clientes. Charo Mora, historiadora y experta en moda, señalaba que “la Covid ha acelerado lo que estaba sobre la mesa, no ha traído nada nuevo, pero sí ha provocado una mayor creatividad en las marcas de moda”. Han sido capaz de sorprender y de reinventarse con optimismo.

Los fashion films han sido y serán una herramienta protagonista en la comunicación de las marcas. Para Rosa Tous, vicepresidenta corporativa de TOUS, “el fashion film permite que la moda se ría de sí misma, acercándola al espectador y restando el aspecto de seriedad que suele llevar ligada”, se trata de esa misma premisa de la “realidad mágica”, de crear una pieza que acorte distancias entre la marca y un consumidor que quiere entenderte de otra manera, más cercana y más profunda y por eso el “fashion film debe tener algo más allá del puro producto, algo que sea capaz de enamorar al consumidor”, continuaba Rosa.

Las nuevas plataformas de contenidos audiovisuales fueron otro tema que acaparó la conversación: más allá de YouTube o Vimeo, Tik Tok ha entrado con fuerza, alcanzando ya los 800 millones de usuarios o Instagram que cuenta con un millón de usuarios en el año 2000. Los expertos coincidieron en señalar que las marcas se están acercando a estas plataformas como una vía de comunicación con un consumidor más joven, y el fashion film cómo el modo de lograr esa cercanía con los usuarios, más allá de los propios clientes.

Una ruptura con lo vivido hasta ahora

La desaparición de la presencialidad ha obligado a las marcas a buscar alternativas para seguir siendo visibles. Pero ¿qué pasará después, una vez superada la crisis sanitaria? ¿Qué nuevos formatos perdurarán una vez superada la pandemia? Leandro Cano coincidió con Charo Mora, en que muy probablemente serán los formatos mixtos “on/off”, porque la moda necesita una parte física, exige ver, tocar y percibir el movimiento, las texturas, el peso y la caída de los tejidos, poder apreciar la calidad. La moda es táctil. Pero hay una parte del relato de marca, de su imaginario, que la tecnología y el digital engrandecen y expanden, haciendo que lleguen a donde jamás la marca hubiera pensado. Esa es la gran ventaja de lo que estamos viviendo: que las marcas pueden exportar una identidad local, que abunda en el origen y que bucea en la herencia, la memoria y la artesanía.

Un genero que reacciona ante la amenaza de la crisis

Ana Llorente, profesora de Historia del Traje en la Universidad Villanueva puso el broche final con una sesión que convirtió en un auténtico debate cultural.  Llena de referencias musicales, artísticas, literarias y cinematográficas, Ana Llorente, mediante el visionado de fashion films, realizados durante los meses de confinamiento, explicó como la situación actual ha despertado una mayor conciencia. A su juicio esta herramienta se ha convertido en una necesidad de las marcas de moda y en una gran ayuda para transmitir las novedades y los valores.

A través de las once piezas proyectadas, se hizo una revisión del camino que ha tomado el género en los últimos tiempos. Se ha encontrado un nuevo sentido a la alianza entre la moda, el lenguaje cinematografió y el medio digital.  “Hay un nuevo reconocimiento del valor del audiovisual y el medio digital para hacer presente a la moda, no solo desde la finalidad publicitaria – potenciando formatos como el documental y lookbooks digitales -, sino desde una conciencia de los miedos, vulnerabilidades, esperanzas y sueños compartidos globalmente”, decía Ana Llorente.

Desde una visión global del mundo de los fashion filmsFred Sweet Director del La Jolla Fashion Film Festival, aseguraba esta misma idea sobre las características de los fashion films producidos durante estos meses “las personas, las marcas y los creadores siempre quieren un significado en sus películas, y nos dimos cuenta de que las películas premiadas este año habían sido aquellas que contaban con un tipo de mensaje: el de curar el mundo, el de curar a la sociedad.”

Si tuviéramos que resumir lo visto durante estas dos jornadas, nos quedaríamos con una palabra que lo englobaría todo: talento. Talento para crear y producir, pero también para utilizar el Fashion Film como la vía para estrechar la distancia con cada consumidor.

 

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