La importancia de llamarse Gratacós y cómo influir en la industria desde la sombra


Dentro de la industria de la moda, hay un sector que, a pesar de tener una relevancia capital, es poco conocido. Casi no se habla de él en los medios, ni siquiera en los especializados. Y, sin embargo, es uno de los más importantes, tanto a nivel de innovación como de diseño, y su peso en el precio final de las prendas es decisivo. ¿Saben de qué estamos hablando?

Los tejidos, en realidad, están presentes de forma permanente, en la moda; al fin y al cabo, son la materia prima de la que dependemos para tener ropa. Entonces, ¿por qué no reciben tanta atención como, por ejemplo, los desfiles o los cambios en las direcciones creativas de las marcas? ¿Es verdad que se decide el rumbo de la industria en Première Vision, la feria de tejidos más importante? ¿Y que una casa española surte de telas a los desfiles de Alta Costura de Chanel?

Hablamos con Juan Gratacós, director ejecutivo de la empresa que fundó su abuelo hace ya 75 años, sobre las claves para que un negocio perdure en el tiempo, de la visión que damos al exterior en términos de moda y sobre qué hace un miembro del Comité de Estrategia de Première Visión.
Pregunta: Los tejidos son uno de los grandes desconocidos de la industria. ¿Por qué cree que es así? ¿Le convendría que el público los conociera más?
Respuesta: Porque no se acaban viendo. En la pasarela, ves el desfile y la prenda, rodeados de glamour. En los tejidos, sin embargo, nunca se verá la marca ni se aprecian a nivel individual o colectivo. Y sí queremos que nos conozcan, porque el riesgo es que la industria está desapareciendo, y para dar a conocer al público que elaboramos algo tan importante como el tejido de la ropa en nuestro país. Si no, al final, van a otro sitio por coste. Necesitamos diferenciarnos del producto que viene de fuera. Queremos que la prenda gane un valor diferenciador.

P: Se dice que los tejidos son una fuente de innovación muy importante para la industria. ¿Cómo se gestiona tanta novedad?
R: En realidad, van apareciendo ideas nuevas constantemente pero no podemos perder de vista la parte comercial. Además, hay cosas que, a nivel industrial, no se pueden hacer y hay que darles muchas vueltas para que sean una realidad. Así, ahora estamos haciendo, por primera vez, algodón, que no era nuestro fuerte. Hemos estado intentándolo dos o tres años. Queríamos lograr lo que la gente busca, es decir, un producto natural. Así, se apartó el poliéster e se introdujo el algodón.

P: Usted pertenece al Comité de Estrategia de Première Vision, la feria de tejidos más importante del sector. ¿Cómo se compagina esto con ser director ejecutivo de una empresa?
R: En realidad, el Comité de Première Vision es un órgano consultivo no ejecutivo, un foro de opiniones: nos preguntan qué haríamos con respecto a los lugares, los forums. En realidad, tampoco ocupa tanto. Asimismo, a Gratacós nos cuidan muy bien: tenemos el stand en la puerta. Es como estar en la mejor esquina de Madrid.

P: ¿Cuál diría que es el papel y la importancia de las ferias?
R: Son básicas a nivel de información y como punto de contacto son brutales. Son lugares en los que el cliente encuentra proveedores. Eso sí, son tres días de trabajo muy intensos: vienen clientes de todo el mundo y es imposible verlos a todos. Por tanto, el timing es fundamental y puede ayudarte a acercarte a nuevos mercado. De hecho, nosotros hemos abierto mercados gracias a estas ferias.

P: ¿Cuál es la visión desde el punto de vista internacional de la materia prima española?
R: En realidad, se engloba dentro del concepto de “moda española”. Es decir, gracias a todo el grupo Inditex, se nos ve como líderes de vanguardia. Y nosotros aprovechamos ese efecto. Por otra parte, a nivel de creatividad, nos comparan con los italianos. La clave es no tener ningún complejo. Además, el nombre de “Barcelona” vende mucho: se percibe como muy vanguardista, dinámico, con mucho turismo…

P: ¿Cómo es trabajar con casas de alta costura como Chanel o Armani Privé?
R: Son marcas gigantescas, donde hay responsables para absolutamente todo y buscan la perfección. Esto se debe a que son grandes corporaciones que, al final, necesitan mantener un nivel de exigencia propia. Es curioso, porque cada vez que envían un mail, ponen a todo el equipo en copia y, claro, te encuentras con una lista de emails enorme.

P: ¿Qué opina de ese sector actualmente? ¿Cuál es su futuro?
R: Las casas lo mantienen por imagen porque, para el mundo actual, es un producto muy caro. Sobre todo, en el mundo occidental no hay público y la alta costura aquí es marketing puro. El futuro, sin embargo, creo que estará orientado a los nuevos ricos que no son europeos. Es decir, la alta costura no llegará a desaparecer porque la parte de la población con dinero siempre quiere diferenciarse. De todas maneras, a modo de opinión personal, he visto el nivel de los Oscars de este año muy bajo.

P: Su marca está a punto de vivir su 75º aniversario. ¿Cuál es el secreto de perdurar tanto en el tiempo?
R: Trabajo, exigencia personal y ser humilde, no creértelo. Si te lo crees, caes. Mi abuelo, el fundador, es un ejemplo de sobriedad, era poco extravagante. Muchas veces, veo los errores en los que caen, por creerse más que sus competidores porque dejan que tire más la manga que la mano. Al final, lo importante es el espíritu de sacrificio y de trabajo, de sobriedad y humildad.
No podemos perder de vista que hoy estamos aquí pero mañana podemos no estarlo. Para ello, intentamos controlar el gasto y no llevar a cabo ideas demasiado fantasiosas. Siempre intentamos potenciar lo bueno que tenemos pero nunca vamos de lo que no somos
También, un aspecto delicado es la sucesión familiar: si no se hace delicadamente, da pie a que se meta mucha gente en la empresa. En Gratacós, solo hay una persona por cada parte de la familia y queremos mantener esta línea. Así, evitamos conflictos, porque llega un punto que la tarta no da para tantos. Hay sonados casos de empresas que eran muy fuertes e importantes y, por no tener los pies en la tierra, están ahora en la ruina.

P: ¿Cómo se gestiona el peso de tanta tradición? ¿Lo ve como un valor a favor o una limitación?
R: Mayoritariamente, es algo a favor. Pero puede acabar siendo una losa: por ejemplo, teníamos una tienda en Paseo de Gracia que manteníamos por herencia: tenía muchos gastos y, en realidad, ya no necesitamos estar en esa zona ni tener tanto personal. Al final, la acabamos cerrando porque habían cambiado nuestras necesidades y, también, por la logística.

P: Tiene fábricas en países como India o China. ¿Cómo se asegura de que los trabajadores trabajan en las condiciones adecuadas?
R: Intentamos visitar las fábricas tan frecuentemente como nos es posible. Pero es algo que se ve, que notas cuando contactas con un proveedor. Aun así, vamos bastante a menudo. Por su parte, muchas marcas tienen un equipo que hace un tour por las fábricas sin avisar y controlan que todo vaya bien.

Alumno: Javier Pérrez Santana
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